miércoles, 3 de agosto de 2011

"La pasión del Yasì-Yaterè" (cuento y gastronomía del Paraguay)

Un viaje de retorno en los tiempos mágicos y geográficos de América

"No es posible comprender el desarrollo de una cultura o de un pueblo histórico cuando no se conoce su contacto físico y espacial". (50)
-ICOMOS-UNESCO-

"Lo que no hayas experimentado o no entendieras, no lo condenes".
-A. Ruiz de Montoya (Lima, Perú. siglo XVI)



Año 2002. 
Cumplidos los 18 años, Anahì Borènstein Rivarola, iría de vacaciones a la que fuera tierra natal de su abuela materna.
Su madre -Florinda Rivarola López, argentina- se había casado con un joven de Buenos Aires -Ignacio Borènstein,de la Capital, donde había nacido Anahì- ; la madre de su madre-Eloísa López Montaner, paraguaya- fue esposa de un campesino paraguayo -Marciano Rivarola Massi- que la llevó a Misiones -Argentina, donde nació su madre-; y se conocía por historias casi olvidadas de familia, que se contaban de boca en boca, que allá por el 1600 -más o menos diez generaciones antes de su tatarabuela- hubo un abuelo español -Don José López del Solar- que tomó por mujer a una india guaranì(1) -Coty Taypò- y de cuya unión surgió el que sería su pariente lejano más directo del cual tuviese noticias, "Lorenzo López Taypò".

Su madre, aunque no lo habla, entendía perfectamente ese idioma (2), que a ella le sonaba al oído, tan familiar, como dulce e incomprensible.


El lugar exacto en el que viviera de joven Ña(3) Eloìsa López Montaner -su abuela- nadie lo sabía, pero por viejas historias que fueron pasando de boca en boca, y por sus tías abuela (todavía vivas), se podía suponer que por algún lugar entre Piribebuy y Paraguari(4), allá por Última altura, en la Cordillera; por donde estaban sus hermanos y hermanas que todavía quedaban vivos; no muy alejados de aquél lugar en que fuera "encomendada"(5) en las Misiones Jesuíticas su pariente guaranì, por el 1600; en ese tiempo las Misiones extendían sus estancias hasta los valles de la Cordillera paraguaya.
Anahì tomó el micro de "La Internacional" (6) a las dos de la tarde en la estación "Retiro", en la Capital Argentina. Ella, recorrería en sentido inverso, el viaje que hicieron sus antepasados, desde Asunción del Paraguay, a Buenos Aires -Argentina-, para fundar con Garay, la "Santísima Trinidad", en el puerto de Ntra. Sra. del Buen Aire (7).
A poco de salir de Buenos Aires, el viaje se tornó tedioso: campo, campo, y más campo. Anahì, sacó una revista de su bolso de mano y sumergió su aburrimiento en las coloridas páginas, hasta que la substrajo la inquietante voz de su accidental compañera de viaje... Giró la cabeza para observar el origen de esa vocecita, que con acento paraguayo, le estaba ofreciendo un sándwich.
Se trataba de Carmen, una muchacha de Asunción que estaba trabajando en Buenos Aires e iba de visita a casa de sus padres. Pronto se entabló la charla, y comenzaron a conocerse. En ese recorrido, de aproximadamente 1.400 Km. (desde Buenos Aires a Asunción), se atraviesan las provincias argentinas de: Buenos Aires, Santa Fe, Chaco, y Formosa.

Alrededor de las siete de la mañana del día siguiente se despiertan cuando el micro se detiene en la última ciudad Argentina (en Formosa,"Clorinda"; antes de ingresar al Paraguay), es en el puesto de frontera. Sólo baja el encargado de entregar la lista de pasajeros, y pasando un pequeño puente (Pte. Int. San Ignacio de Loyola) para cruzar el río Pilcomayo (unos metros no más); se vuelve a detener el micro para que esta vez todos desciendan y así obtener las visas correspondientes para transitar por el Paraguay. Se trata del puesto de Aduana de "Falcón". Anahì al descender del micro (con aire acondicionado) recién siente como si le acertaran un furioso golpe, por el pesado calor, que a esa hora de la mañana rondaba por los treinta grados. Hechos todos los papeles, y ya arriba del micro todos los pasajeros, retoman la marcha para nuevamente sumergirse en el paisaje del campo, nada más que esta vez compuesto de una maraña de arbustos bajos y espinosos, y cada tanto un tajamar (8), o tierra seca y quebrada, "el Chaco`i" (9), le contó Carmen; al cabo de media hora -aproximadamente- apareció de la nada un monumental puente que cuando comenzaron a cruzarlo, recién Anahì notó lo largo que era; debajo pasaba el caudaloso río Paraguay (10); del otro lado el paisaje se mostraba más alegre, verde y brillante, con muchos árboles y casas; en las orillas amplias playas con pescadores, y la vista de algunas islas, El micro se introduce en la pequeña ciudad de "Remanso", nombre del cual se apropiaba el puente que habían pasado, y ese sector del río. ¡Ésta si que parecía la entrada a otro país...!.



Carmen se convirtió ahora en la guía inesperada y empezó a relatarle el recorrido: estaban circulando por la ruta trans-Chaco, a poco de dejar Remanso con sus bellas y señoriales casas de fin de semana con fondos que daban al río, se toparon con amplios campos del ejercito (que rodean casi la totalidad de Asunción), luego vendría la ciudad de "Mariano Roque Alonso", en donde, y mayormente, las casas son todas muy pobres y precarias, allí año tras año se realiza la expo-feria de industria, ganadería y agricultura. Antes de hacer ingreso a Asunción, a la altura de la ciudad de de "Limpio", el chofer, disminuye la marcha, y gira la dirección del micro, para tomar a la izquierda, por "calle ultima" (-"Av. Madame Linch"- límite de la Capital con el suburbio); nuevamente más campos del ejército; y al llegar a la intersección de una enorme avenida: "Aviadores del Chaco" (la autopista que lleva directo del Centro de Asunción al aeropuerto internacional "Silvio Petirosi"), gira nuevamente a la derecha para tomarla e introducirse en Asunción; a poco de andar, se abre de pronto a la vista un paisaje de amplios jardines con bellísimas plantas y residencias enormes (de exquisito gusto); Carmen comenta que en algunas de ellas vivieron las que fueron amantes del General Strossner (11); un poco más adelante un enorme centro comercial: "El shopping del Sol" -se comenta que de "la Ñata Legal" (12)-, en cuyo amplio estacionamiento se pueden ver muchísimos autos importados de gran lujo; a las pocas cuadras, que en realidad sólo parecen una, y muy larga, el chofer hace avanzar al ómnibus sobre una rotonda, para girar a la izquierda tomando la avenida "Gral. San Martín", y continúa la bella zona residencial de "Villa Morra", también con amplias casonas y bellos jardines; al cruzar la avenida "Mariscal López" que conduce al centro de la ciudad, la avenida transitada cambia el nombre por el de "Av. Rep. Argentina", y ya cruzando otra: "Av. Eusebio Ayala" (que viene del centro pasando por el "mercado cuatro", y se dirige hacia la campaña, pasando por el "mercado central" de frutas y verduras), están no lejos de la "terminal" (13), nada más que a medida que se van acercando a ella, las casas comienzan nuevamente a ser más humildes, y retoman el contradictorio paisaje de Asunción que mezcla ranchos con mansiones, lujo y pobreza, placer y dolor, risas y lágrimas...


Llegadas a la terminal de ómnibus de Asunción, ambas chicas se despiden prometiendo llamarse a su regreso, en Buenos Aires.
Anahì comienza a mirar hacia todos lados tratando de adivinar quien será su primo, el que tendrá que reconocerla a través de las señas descriptas por carta, y una foto de hace algunos años atrás.
Osmar -su primo lejano- alzó los brazos y tras preguntarle el nombre para confírmalo, la abrazó efusivamente (no era difícil advertir la presencia de "una curepa" (l4) en la terminal de ómnibus), la condujo hasta el estacionamiento y abrió la puerta de un vehículo indicándole que subiera a un coche antiguo (15), al que le faltaban varios faroles de luz; se notaba que en épocas pasadas habría sido un bello vehículo -ahora y con el tiempo, descuidado-; Osmar bajó los vidrios de las ventanillas, y Anahì debería acostumbrarse a partir de allí a aceptar y resignarse a los rigores naturales del inestable clima paraguayo (en el que puede anochecer con 40º, y amanecer con 5º, para alcanzar al medio día nuevamente los 30º).
Retomaron la Av. Rep. Argentina, por donde había llegado el micro a la terminal, doblaron a la derecha para tomar por la Av. Eusebio Ayala, y luego de cruzar "calle última" (16), y dejando de costado el Mercado Central, ingresaron a la ciudad de "Fernando de la Mora", para luego de cruzar también la ciudad de "San Lorenzo", y tomar la ruta nueva, camino de "Capiatà". Fue allí con que Osmar decidió prolongar un poco el viaje y giró sin consultarlo a la izquierda para introducirlos en un angosto camino rodeado de una tupida y bella vegetación, con altos árboles y palmeras; a poco de transitarlo comenzaron los cerros a integrarse al paisaje, sólo interrumpido cada tanto por alguna casa (típica construcción de paredes blancas de adobe, ladrillo, o troncos de árbol; techo de palmas, a veces suplantado por chapas o tejas; constan básicamente de dos dormitorios multiuso, que pueden hacer de cuarto de dormir o sala; una puerta delante, y otras detrás; la cocina a la intemperie, bajo un alero, y el infaltable tatacuà (17) en el patio (18) desprovisto).


A poco de adentrarse en la ciudad de "Areguà", (un conurbano que reúne casas similares a las descriptas, y otras más modernizadas, con un conjunto de gente más lindante con lo campesino e indígena, que con lo visto en las ciudades anteriormente dejadas atrás). Como en todas la ciudades: La plaza principal (centro de todas las actividades), la iglesia, y la comisaría; a un costado de la iglesia: un conjunto de casas muy antiguas unidas unas a otras, que en su frente forman una sombreada recoba con sus aleros a la calle (en la esquina la de los "Bibolini Coaranta", en la que solía pasar los veranos "la Beba"). Al píe de la iglesia, y en lo más alto del cerro, el más imponente paisaje panorámico del Lago Ypacaraì; bajando un poco el restaurante "San Carlos" en donde pararon para almorzar un "borì-borì" (19) con puchero de gallina, casero, acompañado de mandioca tibia, recién hervida (20); en frente, la casa museo de la artista plástica "Lucy Yegros", más allá el museo de arte de Aregua; la antigua estación de trenes (21), a la que en cada domingo arriba el mítico "tren histórico" cargado de turistas y visitantes; siguiendo hacía bajo, el lago y sus playas; antes de retomar la ruta y continuando el camino, la casa de "Latersa Parodi" que a pesar de los embates de los años muestra su esplendor pasado prospero; y entre esas maravillosas casonas que levantaron los veraneantes coloniales, allí enfrente de la de los Latera, la que fuera casa de verano de los "Massi", y que pasara por varias manos hasta llegar a las de Gisella von Tiumel, que logró rescatar en de sus paredes las pinturas originales; (una tranquila y esplendorosa casona que recoge en su piscina el afluente de siete manantiales (22), muda testigo de bellos atardeceres en compañía de las familias que la habitaron y receptora de la populosa, pero no por ello menos glamorosa, fiesta en la que se nucleò el grueso de las grandes familias tradicionales "Liberales" (23), para dar acogida al gobernador del Dto. Central: "Whacner", después de treinta y tantos años de dictadura...). La ruta con puestos de fruta fresca, y algunas tiendas de artículos regionales, van marcando la salida de Areguà, para introducirlos en el verde paisaje, entre los cerros y el lago.

 
Anahì, a pesar de lo cansada, estaba maravillada ante tanta belleza. Atravesaron el pueblo de "Patiño", pasando por el exclusivo "Club de Campo, Polo y Yacht", luego por una posta de alemanes, que en un conjunto de blancas casitas, con un restaurante, forman "La posta del sol", para continuar hasta retomar nuevamente la ruta que habían dejado atrás en Capiata (esta vez a la altura de la ciudad de "Ypacaraì", que también cruzaron), para pasar luego por el puesto de peaje.

Osmar, le indicó a Anahì, que a la izquierda quedaba la bella y renombrada ciudad veraniega de "San Bernardino" (a donde la traería otro día, porque allí se encontraba el monumental anfiteatro "Asunción Flores", en el que se hacían los grandes recitales de verano, y desde donde también se lograba una impresionante vista panorámica de todo el lago; además en la ciudad de San Bernardino, se encontraban la mayoría de los boliches de moda, en los que los fines de semana se reunía toda la movida veraniega más top de la temporada, que nucleaba al vernáculo jet-se Asunceno, en el que se mezclaban tradicionales apellidos, con el despliegue de los nuevos ricos, y toda la corriente de artistas y modelos que le ponían color y encanto). Osmar le contó a Anahì que sus otros primos no quería ir nunca, porque no se hallaban, ya que esos lugares no eran para ellos -campesinos-, pero que él como estudiaba en la U.C.A. de Asunción, tenía todo eso superado.


Esta vez, no giraron, continuaron en ruta para ir poco a poco ascendiendo a los cerros en lo que parecía un camino de cornisa, que dejaba entrever hacia abajo los valles que habían abandonado. Ya arriba, ingresaron a la ciudad de "Caacupè" y divisaron inmediatamente la enorme catedral a la que acuden en procesión todos los paraguayos cada 8 de diciembre para saludar a la virgen, "patrona del Paraguay". La ruta que atraviesa la ciudad los retorna nuevamente al campo una vez dejada cada una detrás, pero esta vez con un paisaje de cierras; antes de llegar a la ciudad de "Eusebio Ayala", giran a la derecha, justo donde se encuentra una estación de servicio en la que Osmar detiene el vehículo, para recargar combustible. Continúan por esta nueva ruta atravesando la antigua ciudad de "Piribebuy", cruzando por estrecho puente el arroyo del mismo nombre; pasaron al costado del "Chololo", un famoso centro vacacional, con un arroyo que corre entre enormes rocas formando diversos y bellos saltos, donde se encuentran varias cabañas y un hotel para el turismo. 


 
Continúan viaje, hasta adentrarse de pleno en los cerros ("ultima altura", en la Cordillera), en la misma ruta que conduce a "Paraguarì", (ciudad también colonial, testigo de las luchas con el Brasil, que visitaría otro día, llevada por sus primos, para que puede degustar su famosa ensalada de frutas).
A poco de transitar por la ruta que penetraba (cortando como un cuchillo) al cerro, dejando expuestas a la vista rocas, finos hilos de agua, e infinitos helechos. Osmar gira para la izquierda y se mete en una callejuela mitad tierra, mitad piedras, entre arbustos y árboles, unos metros más allá asoman las copas de muchos de ellos, donde se pueden avistar tres o cuatro casas de paredes de madera y techos de chapa, a un costado y entre rocas, un pequeño arroyuelo; y al sonar de la bocina que Osmar presiona una y otra vez, para anunciarlos, se asoman en multitud, unas veinte personas...


Son sus tías abuelas, tíos, primos lejanos, y todos los que forman su parentela, a los que Anahì veía por primera vez, y con los que compartiría aquel verano.
Entre esas historias que oyó de niña, recordaba la de los manantiales de agua, lugar en que se llenaban los cántaros (24), que todavía hoy mantienen más frescos que en una heladera el preciado líquido en los tórridos veranos.


Ella, estaba entre esas sierras que a la vista de sus rocas descubiertas deja expuesto su origen jurasico (200 millones de años), en donde no es extraño descubrir pinturas rupestres, o en posesión de campesinos encontrar monedas u objetos de los jesuitas que las visitaron; ese extraño lugar en el que habría tenido origen su propia existencia, sierras cubiertas de una majestuosa vegetación en donde no faltan los helechos de más de dos metros de altura, los pindù (25), o los saltos de agua pura y cristalina, que parten de varios manantiales, para ir cayendo entre rocas, y formar arroyos que se van retorciendo entre piedras gastadas, para perderse luego entre el infinito verde del paisaje, compuesto de enormes árboles, palmeras y arbustos (la mayoría floridos según la época del año).


Anahì, se deja sorprender por tan atrapantes maravillas, para partir camino arriba de un cerro, hasta descubrir el inicio de uno de los manantiales; observa ese misterio de la naturaleza, que a cientos de metros de altura expulsa en intervalos pequeños chorros de agua en una pequeña charca, y que junto a otras que están a corta distancia toman rumbo hacia los pies de las laderas formando a su paso bellas cascadas.


Haciendo un recipiente con la unión de sus manos, lleva a la boca ese dulce líquido como lo hubiesen hecho sus antepasados; se tiendo en el pasto para entregarse a un prolongado sueño que la devolverá justo a tiempo para observar cómo el sol se va tornando de colores fucsias, rojos, y naranja, mientras todo el cielo permanece como ensangrentado, teñido de un rojo más profundo, formando un espectacular marco, sólo desgarrado por algunas oscuras nubes, hasta que el enfurecido astro (como una perla de fuego que no lastima los ojos) se va recostando entre los pliegues de su amada..., que parece cantarle a través de miles de grillos y cigarras una desgarrante canción de despedida. Cae el telón y se van encendiendo arriba y abajo los indicadores de la noche: arriba infinitas y azules estrellas, abajo las luces de las distintas ciudades, las más lejanas muestran en la distancia, y casi a setenta kilómetros, los indicios de Asunción, que había dejado atrás hace algunas horas...




Anahì, se recogió en sus pasos, y regresó a la casa de las tías abuelas que la estaban aguardando. Para el festejo de esa noche, con luna menguante, para lo cual se había preparado: "sopa paraguaya" (26), mandi`o chyryry" (27), "chicharon trensado" (28), "butifarra" (29), para comida un abundante "puchero" (30), y luego "queso paraguay (31) con miel negra (32), y por si hiciera falta: "cocereva" (33) para endulzar los sueños de la niña, a quien mimaban.


Luego de la cena se juntaron todos: niños y grandes alrededor del brasero, a un costado del patio, y no lejos del tatacuà, que todavía se mantenía caliente, donde se había cocido la sopa paraguaya, y protegía un poco del fresco, ya que aun en verano, arriba, en la cordillera, suelen descender bastante las temperaturas.
Se hizo presente la música con guitarras, melodías en guaranì, mate (34) con boldo y manzanilla, o cerveza bien fría, que corrían de mano en mano. Se comenzaron a contar historias de aparecidos y toda esa rica mitología que hacía palidecer a más de uno y persignar a las viejas mientras decían al unísono: "Ñande Jara Jesucristo" (35).
Y así, entre mates y cerveza, se tejían las historias del "Lobisón", del "Yasì-Yaterè", del "Pombero", del "Kurupì", del "negrito pastoreyo", de brujas, pôras y payès (36), hasta bien entradas las horas.


Anahì prestaba atención, pero nada de aquello la alteraba, más allá de que recogía luego las traducciones, ya que aducían que sólo en guaranì tenían más gracia (porque el idioma es más rico); y una prima lejana, las traducía simultáneamente al español, a medida que las contaban.
Pasó la noche, y muy temprano por la mañana se despertó con el dulce perfume del la yerba y el azúcar quemado, (con que se estaba preparando el "cocido negro" (37) ), que la aguardaba en la mesa bajo el árbol de mango, junto a la galleta de campo, todavía tibia, leche fresca, manteca (38), dulce de guayabas, y miel de abejas junto a la miel negra de caña.



A eso de las diez de la mañana vio a su tía abuela Ña Zaida López de Souza, que estaba en el mortero (39), moliendo carne que había sobrado del puchero de la noche anterior, hasta convertirla en hilos; y luego mandioca hervida que molía de igual forma, (que junto a cebolla y locote (40) picados, formaron unos bollos aplastados que se freirían luego en abundante grasa caliente, en una olla negra de hierro que estaba directamente sobre las llamas. "Payagua mascada" (41), para el "tererè" (42), se enteró).
Poco a poco, y como atraídos por el olor de la cocina, los hombres, con las herramientas en sus manos, fueron llegando del campo; se sentaron en rueda a la sombra del mango, mientras silenciosamente iban comiendo el payagua mascada, bien caliente hasta acabarlo; cuando todos terminaron, se comenzó con el tererè (que preparaba el más joven, en una jarra con agua, hielo, y yuyos machacados, que se habían seleccionado previamente en el monte, "remedios refrescantes", les llamaban), la guampa con yerba, y la bombilla metálica, y a comenzar a servir por el más viejo descartando a los que están fumando; (las mujeres toman a parte, costumbre que los jóvenes no compartían, ya que lo hacían todos juntos, y no importaba si alguno fumaba).
Los niños traen frutas que estuvieron recogiendo: piñas, guayabas, mamones, chirimoyas, bananas, coquitos, acerolas, mandarinas, mangos, pomelos, y naranjas; las apilan a un costado y corren a tomar el resto de tererè que dejaron los adultos.

La tía Nimia -López Montaner de Cañiza- estaba preparando el almuerzo, Anahì se propuso a ayudarla, en tanto y en cuanto se le autorizara. Con una sonrisa Nimia, le dijo que metiera la carne molida (43) en una palangana con agua fría y que en ella se frotara las manos hasta que toda la carne se desprendiera y soltara, mientras ella picaba las verduras para freírlas; (ellas prepararían el "soyo" (44), Rosa María se encargaría de las tortillitas (45), y con Carmen pondrían a hervir la mandioca que ya habían pelado).

La tía abuela, veía a Anahì muy pálida. "Ah, esa gente de la ciudad, que no se sabe alimentar..., y en Buenos Aires se come tan seco!". Seguro que un "caldo aba" (46) le devolvería los colores al rostro. "Y sí, a esa chica se la ve muy débil...". Tomó las verduras que tenía a mano: papas, zapallo, zanahoria, porotos, maíz, cebolla, ajo, locote, ajo porro, y cebollita de verdeo; los colocó en abundante agua fría, un manojo de sal (en una gran olla, negra, de hierro); a ello le agregó todo tipo de menudencias vacunas: tripas, corazón, riñones, hígado, pulmón, y trozos de carne ( más hueso que carne); llevó la pesada carga a las brazas de leños, y allí lo dejo, para que fuera lentamente incorporándose el calor, y deshaciendo minuciosamente cada ingrediente, hasta convertirse en un oscuro y pesado caldo, a lo largo de varias horas.

En el momento de la siesta, le ofrecieron a Anahì una hamaca (47), pero ella prefirió recorrer el campo; le dijeron que era la peor hora, que lo de las víboras, que lo del Yasì-Yaterè, que lo del calor; pero no hubo excusas que la atajaran...


Anahì tomó por el sendero que da a los cerros, prefería el fresco de los bosques o meterse en uno de los saltos de agua. En eso, escuchó el silbido de un pájaro que le atrajo, metiéndose aún más en la espesura hasta observar en un claro a un bello joven, rubio, y de cabellos ensortijados, que extraía la miel salvaje del tronco de un árbol; era extraña su habilidad, las abejas lo rodeaban, pero ninguna lo picaba. Se acerco muy sigilosamente para que el joven no la advirtiera, pero él giró para mirarla desde la profundidad de unos ojos celestes, aún más claros que el cielo. Anahì quedó clavada en esa mirada, hasta advertir que él estaba a su frente, ofreciéndole con un dedo la miel a sus labios, mientras le decía: "mde porä, mita-cuña" (48).
Anahì jamás había probado una miel tan dulce y perfumada a flores, como aquella. Tras la miel, él comenzó a cantarle muy dulcemente al oído bellas melodías en guaranì. Luego, la indujo hasta el recodo de un arroyo, la recostó en la playa, y entre caricias y besos, fue quitándole las ropas, la untó toda con miel, mientras la tomaba con su lengua y la comisura de sus labios, hasta quedar inmerso entre las piernas de ella, (que ansiosa aguardaba el celestial momento...). La poseyó incansablemente; a medida que transcurría el tiempo aumentaban en excitación y se deshacían en gemidos y mayores ganas, que prolongaban una y otra vez el éxtasis del momento inicial. 


 
Por el abatimiento, ella se quedó dormida en sus brazos. Al despertar se sintió perturbada (llevaba toda la ropa puesta; estaba sola, y sentía un enorme calor, que estaba por hacerle estallar la cabeza por estar tendida directamente a los rayos del sol). Miró hacia todos lados; si tenía ganas de llamarlo no sabría como, ya que fuera de aquel canto, él jamás pronunció su nombre; ¿dónde encontrarlo...?.
Preguntó en la casa, por si alguien conocía a un joven rubio de cabellos ensortijados, el que acostumbraba a comer miel en el bosque sin que las abejas le picaran; todos se rieron de sus ocurrencias; solo recibiendo por respuesta, una y otra vez: "El Yasì-Yaterè" (49).


Pasó el verano, y aunque regresó una y otra vez a esos pasillos del bosque a buscarlo, jamás lo volvió a encontrar. Viajó de regreso a casa de sus padres, y salvo a una amiga, no le contó a nadie. Fue al descubrir que estaba embarazada...
Acaso, ¿le creería alguien lo del Yasì-Yaterè?.
FIN

GLOSARIO:

(1) GUARANÌ: Descendientes de indios Carapives o Caribes, algunos investigadores sostienen que los caribes son de origen fenicio. Otros, los creen de raza amarilla y no falta quien piense que proceden de la Polinesia. Pero aunque las más densas tinieblas encuentren su historia precolonial, se sabe que sus antepasados procedían de países lejanos. Es seguro que el hombre que poblaba América en la época del descubrimiento no era oriundo de este continente. Familia aborigen que en tiempos precolombinos extendía su dominio desde el Plata hasta el mar Caribe ocupando las márgenes de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay y la cuenca del Amazonas, aún tienen vigencia ciertos mitos y leyendas relativas a sus usos y costumbres; pertenecientes a la ètnia "Tupí-guaranì", son de raza "Brasìlidos" (cultura de origen neolítico), que provienen del Caribe, ingresando al Continente sur, por Venezuela, llegando a la desembocadura del Río de la Plata, en donde habitaban en el siglo XVI, el Gran Delta del Paraná, y sus islas. Su emigración se realiza muchos siglos antes de la llegada de los españoles a Centro América; se cree que por cuestiones religiosas, ya que buscaban "Ywy mara ey" ("la tierra sin mal"), la de las "ñe è porä" ("de las bellas palabras, o "palabras luminosas"). Toman contacto con los conquistadores en el siglo XVI (a su llegada), y poco a poco se produce un mestizaje que dará como resultado final (en la zona del Guayrà) al actual pueblo "paraguayo".

(2) GUARANÌ: Paraguay, es un país bilingüe: guaranì/español. El idioma guaranì, está considerado por muchos estudios como una de los más evolucionados. Se encuentra, por ejemplo, mucho más alejado de la mímica, como necesario complemento, que el inglés y el propio castellano. Tiene tal riqueza y fluidez que sólo comprendiendo su mecanismo íntimo podemos apreciarlo en toda su dimensión y entender el grado de verdad del decir popular que siempre hace referencia al "dulce idioma guaranì". No sólo es onomatopéyico como algunos intérpretes sostienen, sino que además expresa la naturaleza en movimiento, una naturaleza exuberante, de ríos colosales y selvas inimaginables, pájaros y trinos, flores y silencios húmedos. No deja de ser cierto lo que dice Fariña Núñez, al caracterizar el guaranì, cuando señala: "Yo no sé si según el célebre paralelo del solitario Del Yuste, el italiano sirve para hablar con las damas, el francés con los hombres y el castellano con Dios; pero puedo afirmar que el guaranì sirve para dialogar con la naturaleza, en un tono íntimo, llano, casi familiar".

(3) ÑA: Modismo popular que reemplaza al "Doña".


(4) PIRIBEBUY; PARAGUARÌ; ULTIMA ALTURA: Localidades en la zona de la denominada Cordillera Misionera, ubicada a unos 70km., de la ciudad de Asunción, Capital del Paraguay.

(5) Por Real Cédula del 20 de junio de 1500 los indígenas americanos fueron considerados vasallos libres de la Corona de Castilla y a partir de entonces debieron pagar un tributo en dinero o especies de acuerdo con las características de cada territorio. Debían pagarlo al Rey o bien a los encomendaderos si dependían de ellos, todos los indígenas comprendidos entre los 18 y 50 años a excepción de algunos caciques y según los casos, las mujeres (la recolección estaba a cargo de un "Visitador"). Este procedimiento provocó el abuso de los encomendaderos en toda América, utilizando a los indígenas para su servició personal, motivo que provocó la solicitud del gobernador Hernandarias (del Paraguay) del ingreso de los Jesuitas, (hecho ocurrido en 1608, hasta el 1768, en que son expulsados, por orden del Rey de España). En ese tiempo se crearon las Misiones, reducciones de indígenas, como un proyecto cultural, evangelizador de los jesuitas, que fueron los únicos capaces de llevar adelante esta titánica empresa (criticada todavía por algunos, y alabada por otros), permitiendo de esa forma que se conserve el idioma y muchas de las costumbres antiguas, de forma intacta (ya que se prohibía, salvo salvoconducto especial, el ingreso y permanencia de europeos dentro de las misiones, llegándose a extender algunos de 24 a 48 horas). Sirvió también para proteger a los indios del exterminio por bandeirantes, que hacia 1620, empezaron a atacar con fuerza las reducciones del Guayrà. Se llevaban muchos indios para venderlos como esclavos -Portugal había prohibido la importación de negros de Guinea- y también para hacerlos trabajar en el campo y en los cultivos de caña.
Las "Misiones", se extendieron por toda la zona Oriental del Paraguay; Noreste de Argentina (Mesopotámica); y sur del Brasil.

(6)La Internacional: Compañía de ómnibus, que realiza trayectos de larga distancia, hacia el noreste argentino, Paraguay, y Brasil.

(7) En 1580, Juan de Garay, desciende desde la ciudad de la Asunción -Paraguay-, trayendo para ello a setenta familias españolas y mestizos. Además del apoyo de familias -naturales- guaranies de Asunción. Se conoce una carta del conquistador del Paraguay Martín de Oruè dirigida al Rey, en la que le informa que en un "navío de camino", va río abajo el hidalgo "Juan de Garay con nueve españoles y los demás a cumplimiento de ochenta mancebos y bien mancebos, nacidos en esta tierra". -Augusto Fernández Díaz: "Nacimiento del Garay". Revista Nº24, Buenos Aires. 1961-
Mancebo hijo de la tierra / Mestizo: hijo de españoles e indios.
Naturales: indios.
De la unión de españoles e indios había surgido ese altivo e inquietante criollo al que llamaban con cierto desprecio, sus padres: Mancebos hijos de la tierra. La relación de dos tipos humanos culturalmente opuestos, el hispano y el indígena, debió constituir un drama verdaderamente emocionante, palpitante, deseado y rechazado desde lo más intimo de cada ser. No se acercaban, hombre y mujer, obedeciendo a una atracción sentimental. Más precisamente, no se acercaban ni se juntaban: más bien jugaba en ellos la fuerza animal y en todo caso entraban en una especie de colisión. Uno y otro ser pugnaban consigo mismo y se rechazaban antes de resolverse a una aceptación íntima y sentida.
En los primeros tiempos la toma fue violenta y dócil la entrega, resignación del que comprende que nada puede hacer en defensa de su integridad. Dos seres extraños y antagónicos se unían en un medio natural estremecido de vida; tierra ideal para lograr y armonizar la misteriosa energía plasmadora de la pugna racial. Disuelto el choque del primer encuentro la unión se hizo posible; más aún, se llegó a extremos de turbadora pasión carnal. Ulrico Schmidel, pudo decir de las indias: "estas mujeres son lindas, grandes amantes y afectuosas, y muy ardientes de cuerpo, según mi parecer, y nada mezquinas estando a oscuras".
De esa relación de pecado y de asombro emergió, surgió a la vida, el prodigio de un hombre nuevo. Se había logrado equilibrio en antagónicas fuerzas étnicas.
Y llegó ese mancebo provocador de admiración y menosprecio, a la vez. Esa primera generación de seres nacidos y desarrollados en un medio físico de incomparable belleza y misterio, en pleno goce de los instintos y de la activa fuerza vital, asombra a los viejos españoles.
Miraban a sus hijos, los tenidos con indias y criollas, y se negaban o les costaba admitir que lo fueran. No los sentían como propios y derivaban lo que consideraban su culpa, su pecado, su responsabilidad, llamándolos: "Mancebos hijos de la tierra".
Se los admiraba y se los menospreciaba, pero también se les temía y necesitaba. Nadie los aventajaba en nada y nadie mejor que ellos en el cuidado y dominio del caballo; en el conocimiento de la región, la lengua y las costumbres de los indios; en el manejo del cuchillo: arma y herramienta del trabajo. -"Como era Buenos Aires desde su fundación hasta fines del siglo XVIII". Héctor Adolfo Cordero-
El Virreinato del Río de la Plata, tomaba como centro, a partir de su fundación a la ciudad de Buenos Aires (1580), y dominaba al este: Montevideo -Uruguay-; al oeste las ciudades de Cuyo: Mendoza (1561), San Juan (1562), y San Luis (1594), fundadas desde la Capitanía de Santiago de Chile (1541); al noroeste, las provincias del Tucumán: Santiago del Estero (1553), Tucumán (1565), Córdoba (1573), Salta (1582), La Rioja (1591), y Jujuy (1593), fundadas desde el Virreinato del Perú; al noreste, subiendo por el río Paraná: "Ntra. Sra. de la Asunción" -Paraguay- (1537), Santa Fe (1573), y Corrientes (1587), fundadas desde Asunción.
El 15 de agosto de 1537 por orden de Mendoza (primer fundación de Buenos Aires, que fracasó), Ayolas funda "Asunción del Paraguay", (fallece en septiembre) y lo reemplaza Irala en el poder.
A mediados del siglo XVI, el Rey de España otorgó el adelantazgo del Río de la Plata, a don Juan de Sanabria, pero éste murió antes de partir. Esto no obstante, su viuda, doña Mencìa Calderón, dispuesta a perseverar en la empresa, se embarco con medio centenar de mujeres rumbo a Asunción del Paraguay (1550), llevando consigo a sus tres hijas. Si bien la nave de doña Mencìa fue asaltada y despojada en la travesía por piratas -que por lo demás respetaron a sus indefensas victimas-, las contingencias del viaje no impidieron que las hijas de doña Mencìa se casaran en la costa brasileña (dominios de Portugal) y que desde allí, el insólito grupo de mujeres "colonizadoras" llegara a destino, donde fundaron prestigiosas familias de aquella incipiente sociedad hispanoamericana (Sociedad muy criticada en sus inicios por las licencias lujuriosas de sus habitantes).
María de Sanabria -una de las hijas del adelantado- se había casado, y de su primer matrimonio nació, en Asunción, Hernando Arias de Saavedra (más comúnmente llamado Hernandarias): primer criollo que gobernó en el Río del la Plata (1592), que fomentó el ingreso de los jesuitas (1608), y estuvo a punto de conseguir la salida al mar por Santa Caterina -Brasil-, pero los intereses políticos de España lo impidieron, perdiendo el Paraguay ésta oportunidad histórica de no quedar aislada en medio del continente.
(8) TAJAMAR: Pequeña laguna, natural o artificial para recoger el agua de lluvias, para el consumo humano y de animales.
(9) CHACO`ì: "ì", en guaranì: "pequeño". Parte del Gran Chaco que divide el río Pilcomayo entre Chaco Argentino y Chaco Paraguayo. Zona muy poco poblada y de condiciones extremas, de muy difícil acceso.
(10) Río Paraguay: (guaranì: "que da nacimiento al mar"); Tiene su nacimiento en la cuenca del Amazonas brasilero, atraviesa partiendo al medio al Paraguay, en dos regiones bien definidas: una seca y árida, de difícil acceso (Chaco Paraguayo), el sector Occidental; y otra húmeda y fértil, con un clima subtropical húmedo, con selvas a veces impenetrables, que es el sector Oriental, en donde se encuentran las ciudades de Asunción, Encarnación, y Ciudad del Este. Luego de atravesar el territorio Paraguayo, y a la altura de la desembocadura del río Pilcomayo, actúa como límite natural con la frontera de Argentina, hasta su desembocadura frente a las costas de Chaco y Corrientes -Argentina-, lugar en que se une al río Paraná, para llegar así hasta la desembocadura del Río de la Plata.
(11) ALFREDO STROESNER: Antiguo dictador, que tiranizó al Paraguay por más de treinta años; derrocado por el Gral. Rodríguez en 1989; al cual sucedió democráticamente el Presidente Wasmosy, en 1993. Stroesner, admirado y temido, reunía todas las características de los dictadores Sudamericanos, entre ellas las de poseer un gran número de amantes, a las cuales privilegiaba con posesiones y costosos regalos.
(12) ÑATA LEGAL: Una de las más famosas y afortunadas amantes del "General".
(13) TERMINAL: de ómnibus de corta, mediana, y larga distancia de la ciudad de Asunción, Capital del Paraguay.
(14) CUREPA: Del guaranì "curepì", "cuero de chancho". Nombre despectivo que se da a los argentinos, desde la guerra del Chaco, en que se cuenta que los soldados argentinos llevaban botas confeccionadas con el cuero de ese animal; y se lo asociaba a sus pieles: blancas y rosadas. El Argentino es odiado ancestralmente (más allá de su postura de sobrador), porque a partir de la guerra del Chaco, y de la Triple Alianza (que unifican contra el Paraguay a: Argentina, Brasil, y Bolivia), Paraguay pierde casi el 90% de su población masculina y reproductiva, factor, este, que influye en su conformación social, provocando un marcado "matriarcado", y una actitud permisiva de la mujer para con el hombre (más allá de las otorgadas culturalmente por la costumbre de caciques y shamanes de practicar la poligamia), siendo aceptado el que tenga varias mujeres, o concubinas; partiendo de la cosmovisión guaranì, que reconocía como hijos propios los de la vía sanguínea paterna; pero convierte a la mujer en dueña y hacedora, con la máxima autoridad sobre los hijos, pudiendo si fuese necesario, solo utilizar al hombre para la reproducción, y desprenderse de él si ocasiona molestias, o malestares (retomando por vía étnica, la cosmovisión de las Amazonas, pero no tan estricta, porque contrariamente a ellas, la mujer paraguaya, denota una preferencia por el hijo varón, al cual malcría excesivamente, al grado de convertirlo casi en un zángano).
Posiblemente todo parta de esa perdida (más resiente) masiva del varón en el sistema social (aunque no tan abiertamente, todavía se observan costumbres que delatan ese comportamiento).
(15) AUTOS: Paraguay no cuenta con industria automotriz, haciendo por ello posible la importación de vehículos desde cualquier país de origen, con bajos costos, y convirtiéndola en poseedora de un parque automotor ultramoderno, aunque no todos los habitantes están en posición de adquirir estos vehículos, presentándose (sobre todo hacia el interior del país) un gran número de ellos en condiciones deplorables, por su estado de mal uso y descuido, pero en circulación. Más al interior (adentrándose en la campiña) los medios de locomoción son casi idénticos a los del siglo XVIII. En todo el territorio existen (además) los llamados autos "mao", o "mau", robados en países vecinos, y que pueden circular libremente por todo el país.
(16) AV. MADAME LINCH: Denominada "calle ultima", por ser la última calle de la ciudad, y dividir así la Capital del conurbano.
(17) TATACUÀ: Horno construido con ladrillos y barro (mezcla especial de tierra, agua, arcilla negra, estiércol de búfalo, miel, y ciertos pastos secos); se calienta encendiendo dentro de él, leños de madera, y cuando sus paredes toman el color blancuzco de la ceniza, se retiran a un costado, o totalmente las brazas, para cocinar: panes, chipa, carnes, o la típica "sopa paraguaya". (A diferencia de los construidos en Argentina, tienen dos puertas).
(18) PÀTIO: Espació de terreno a cielo abierto en los fondos de la casa.
(19) BORI-BORI: Especie de ñoqui, confeccionado con harina de maíz y queso paraguay, unido con un poco de caldo caliente, cocidos unos 15 minutos antes de servirse, dentro del liquido de un "`puchero" (similar al cocido español). Cave aclarar que para todas las preparaciones, el harina de maíz, se obtiene del molido del grano, luego de cocinar (hirviendo) al grano, y ablandarlo, luego se seca y se muele (método que difiere del utilizado en muchas zonas de Argentina, en que se muele el grano de maíz, una vez que este maduró y se seco en el marlo).
(20) MANDIOCA: Tubérculo americano de las zonas calidas americanas, confundido por los conquistadores en el siglo XVI, con los ñames de África. Del genero manihot, y de la familia de las euforbiáceas, se conocen casi cincuenta especies comestibles, entre ellas la dulce y silvestre; algunas variedades contienen jugos venenosos (se conocen la común, y la llamada "brava" que es venenosa y requiere un complejo procedimiento para ser comestible). La más utilizada es la manihot utilissima, que contiene bastante cantidad de ácido prúsico en su jugo, pero que los aborígenes han sabido eliminar y utilizarla para su consumo, hervida, o en la elaboración de panes (bejù) a través de su harina y almidón. Conforma con el maíz la base de la pirámide de la alimentación de los pueblos del Amazonas y zonas aledañas. Los Jíbaros (tribu indígena del Amazonas brasilero) decían que una diosa llamada Ñunguì, era la responsable del crecimiento de la yuca (mandioca); a Ñünguì nunca se la veía, pero decían que medía un metro de altura, y que era muy gorda, siempre vestida de negro; para atraerla se necesitaban dos cosas: música de danza, que debía ser tocada a la caída de la tarde para bailar a su ritma; y otra, colocar en el sembrado debajo de un plato, tres trozos de piedra de jaspe, conocidas como "los bebes de Ñunguì" (bebes: hijitos).
(21) TRÈN: Asunción fue una de las primeras ciudades en Sudamérica, en contar con tren (1861) tirado por una locomotora a vapor, de leña; similar a la que se sigue usando en la actualidad. (Las guerras con los países vecinos y el aislamiento impuesto durante muchos años, por la dictadura de G.R. de Francia, unificado a su condición mediterránea, la alejaron de su inicial prosperidad).
(22) MANANTIALES: Los manantiales de agua, son una constante en la zona Oriental del Paraguay; afloran por todas partes, formando hilos de agua y arroyos.
(23) POLÌTICA: Los dos grandes partidos políticos del Paraguay, están constituidos por: el "Partido Colorado", de raíz militarista y popular; y el partido "Radical Liberal", de raíz latifundista y terrateniente. (Stroesner, Rodríguez, Whasmosy, son del partido "Colorado")
(24) CANTARO: Vasija de barro o arcilla de variedad conocida localmente como ñaù; generalmente cocidas en horno abierto, con fuego directo, o bien en un foso en la tierra, calentado por leña, donde luego de vaciado se colocan las piezas, se cubren con tierra y se vuelve a encender fuego encima, dejándolo actuar hasta que se enfrié (cada ètnia y cultura, tienen sus particularidades de decoración y técnicas de armado).
(25) PINDÙ: Palmera, que posee en su tronco unas largas espinas, utilizadas por algunas tribus selváticas, para fabricar un utensilio con el cual se muele, o raya la mandioca en crudo, para extraer el harina. (esta espina utilizada también por los guaranies en un rito, de cambio de la pubertad a la adultez, en los varones).
En la mitología guaranì, el pindù, o pindò, (cinco de ellos) sostienen al mundo guaranì (similar a la mitología vikinga del Iggdrasil -fresno mundial-).
(26) SOPA PARAGUAYA: Especie de torta chata realizada con harina de maíz, cebolla frita en grasa, queso paraguay, leche, y huevos; cocido al horno (en el interior del Paraguay (en las zonas rurales) se suele cubrir el fondo de la asadera con la hoja del banano, evitando el uso de grasa o aceite para que no se adhiera al molde; y se cocina en el tatacuà. Un dato interesante, es que cuanto más grasa se utiliza, el campesino, más demuestra que ese año fue muy bueno económicamente).
(27) MANDI`Ò CHYRYRY: Mandioca previamente hervida, cortada en pequeños trozos, y frita en grasa o aceite.
(28) CHICHARON TRENZADO: Carne cortada en finas y largas tiras, trenzada luego, marinada en vinagre o jugo de naranja agria, hervida hasta ablandarla, enfriada, y luego frita en grasa o aceite bien caliente, hasta dorarla.
(29) BUTIFARRA: Chasinado realizado con carne de cerdo, similar al chorizo.
(30) PUCHERO: Similar al cocido español; cocimiento de verduras y carnes en abundante agua. En Paraguay se sirve el caldo con los ingredientes sólidos. Generalmente lleva maíz desgranado y carnes con hueso.
(31) QUESO PARAGUAY: de características similares al queso campesino (de elaboración artezanal y rudimentaria); de consistencia compacta, pero cremosa y fundente, permite ser deshecho con la yema de los dedos (así se lo procesa para las comidas). Se fabrica a partir de leche de vaca.
(32) MIEL NEGRA: Melaza extraída del molido de caña de azúcar. De consistencia semi-liquida, y coloración oscura.
(33) COCEREVÀ: Conserva dulce de naranjas apepú (salvajes, o agrias). La naranja fue introducida con mucho éxito en el siglo XVI, adaptándose ampliamente a las diferentes geografías y climas sudamericano, incluso en muchos sectores boscosos crece libremente. Este tipo de naranja "apepú", fue plantado a la vera de las calles, en el frente de las casas, en las ciudades coloniales; y todavía puede ser encontrada en similares condiciones en muchas ciudades. Existen muchas variedades de naranjas y limones, casi todos presentes en la gastronomía paraguaya; de los limones, los más usados: el de cáscara amarilla, el de cáscara verde, el de cáscara y pulpa color naranja, la lima, y el "limón sutil" del tamaño de una nuez grande.
(34) MATE: Infusión caliente en base a agua caliente y yerba mate; se le suelen incorporar yuyos para saborisar, como boldo, manzanilla, o cáscaras de frutas, incluso miel y café. Se utiliza para tomarlo un recipiente (hay infinita variedad y materiales, pero el original) de calabaza -amarga-, y una bombilla o sorbete. En Paraguay, el mate dulce, se sirve suplantando la yerba, o parte de esta, por coco rallado; y en lugar de agua se utiliza leche caliente, endulzada (en Argentina, el mate dulce es igual que el amargo, nada más que se le adiciona azúcar cada vez que sirve, dentro del recipiente; se dice que cuando la sevadora lo endulza en demasía, es un mensaje de amor para el receptor).
(35) ÑANDE JARA, JESUCRISTO: (guaranì) "Mi Dios, Jesucristo".
(36) LOBISON / YASÌ-YATERÈ / POMBERO / KURUPÌ / NEGRITO PASTOREYO / BRUJAS / PAYÈS / PÖRAS: Mitos y leyendas populares enraizados en la cultura guaranì, y otros provenientes de la época precolombina.
(37) COCIDO NEGRO: Infusión de azúcar y yerba mate, quemados con brazas de carbón encendidas, luego cocido en agua caliente. (similar al mate cocido, una especie de té de yerba mate, dulce).
(38) En este caso se trata de "mantequilla", producida a partir de la leche de vaca. Manteca, también es llamada la grasa de cerdo o vaca, en estado sólido.
(39) MORTERO: Implemento de piedra, madera, mármol, o porcelana; con una superficie cóncava y profunda, y una mano para aplastar; utilizado para moler semillas, carnes, o frutos. Hay de distintos tamaños, acorde al trabajo.
(40) LOCOTE: Ají morrón, verde, amarillo, o rojo. El "Ají" en Paraguay es llamado solamente al picante (guindilla) o los semi-picantes y alargados.
(41) PAYAGUA MASCADA: Especie de tortilla o bollo aplanado, frito en grasa o aceite, realizado con puré de mandioca, huevo, y carne hervida deshecha -deshilada-, aderezado con cebolla y locote (originalmente con pimiento salvaje). El nombre podría traducirse como: "payagua", perteneciente, o para, o de "perro"; y "mascada", que mastica, o "chicle de". Puede también provenir de la tribu llamada: Payagua (cara de perro) acérrimos enemigos de los guaranies y españoles; y ser un alimento original de estos.
(42) TERERÈ: Infusiòn de yerba mate y agua fría, generalmente acompañada de yuyos, curativos, o refrescantes. El recipiente utilizado como contenedor de la yerba, es una guampa, o cuerno de vaca, cortada, con base de madera; y se acompaña de una bombilla de metal o sorbete de madera)
(43) CARNE MOLIDA: Carne picada, pisada en mortero, o cortada finamente a cuchillo, o pasada por molinillo.
(44) SOYO: Sopa semi-espesa de carne molida, y verduras (cebolla, locote, y tomate); generalmente se la acompaña con tortillitas.
(45) TORTILLITAS: Especie de tortillas fritas en grasa o aceite, realizadas con una masa semiespesa de leche, o agua, huevos, harina de trigo, y queso paraguay.
(46) CALDO "ABA", o "AVA": (del guaranì: "los hombres"). Caldo realizado con menudencia vacuna y verduras, hervido hasta que se deshace todo completamente. Se estima que antes del siglo XVI (e inclusive durante gran parte de él) los Tupí-guaranì, acostumbraban a practicar la antropofagia ritual. Sus enemigos, capturados en batalla, eran sacrificados en ceremonia pública, y repartida su carne a todo el mundo, que debían tocar y probar la carne; y dice el padre Lozano, que cuando ella no alcanzaba por ser varios millares los concurrentes, entonces se hacía hervir un buen pedazo, con las viseras, y se repartía el caldo; hasta las madres daban un sorbo a sus hijos. El gustar la carne de un enemigo sacrificado, daba derecho o imponía la obligación, de cambiarse el nombre. En crónicas de Jesuitas, también se menciona la caza de animales, y que las vísceras se hervían para el caldo que alimenta a los niños. "El cautivo que cogen en guerra lo engordan, dándole libertad en comidas y mujeres que escoge a su gusto; ya gordo lo matan con mucha solemnidad, y tocando todos a este cuerpo muerto con la mano, o dándole algún golpe con un palo, se pone cada cual su nombre. Por la comarca reparten pedazos de este cuerpo, del cual cocido en mucha agua, hacen unas gachas, de las que, tomando un bocado, toma cada cual su nombre. Las mujeres dan a sus hijos de teta un poquito de esta mazamorra y con eso les ponen el nombre. En fiesta muy célebre para ellos, que hacen con mucha ceremonias". Otras versiones hablan de asar la carne, y cocinar las viseras aparte, y la cabeza luego de ser descarnada, se ponía en una estaca frente a la empalizada que rodeaba la tava (casa). Con la llegada de la civilización, se cambiaron estas costumbres, y posiblemente el "aba" pasó a ser "avat", o menudencias. Todavía hoy, el acervo popular afirma que tomar un buen plato de este caldo, repone energías, o si el individuo está débil, puede dejarlo de cama por varios días. (Aseguro que no sabe mal, y que es muy bueno para quitar el mareó provocado por el exceso de alcohol).
(47) HAMACA: Especie de cama, en forma de red, que se extiende atando sus extremos entre dos árboles o columnas. Confeccionado de hilos de algodón, o las más apreciadas de hilo de coco. Debe su nombre al vaivén que se produce cuando se deposita alguien sobre ella. Dicen que los caciques poseían mujeres especializadas en mecerlos, y abanicarlos, mientras ellos se entregaban al descanso.
(48) ¡MDE PORÄ MITA-CUÑA!: (guaranì) "¡Sos muy linda niña-mujer!".

(49) YASÌ-YATERÈ: Es un dios tutelar de Yasi o "ñande sì" La Madre Luna, creadora de la raza guaranì. El Yasì-Yaterè es un enano rubio cuya descripción -salvo el sabor salvaje de pequeños detalles- no es del todo ajena a la que hoy alguien hace de los supuestos seres de otros planetas. Su nombre significa "Luna menguante" o "Fragmento de luna". Genio guardián de las flores, dicen que en el incendio del verano nordestino, atraviesa la selva acompañado por una nube dorada de abejas que forman su cortejo. Él simboliza la belleza y su representación lo confirma, pues le atribuyen singular encanto, "Luz de luna en los ojos, largo cabello rubio ensortijado, extraña sugestión en la sonrisa, irresistibles propiedades para conquistar mozas a las que rapta y ama, dejándoles un hijo que heredará su condición de Yasì-Yaterè". Hechizo mediante, se transforma a voluntad en cigarra, en pavita, en cigüeña o supuesto galán si así conviene a sus maniobras para seducir cuantas doncellas quiere, es debido a los poderes mágicos de cierta hierba que se denomina "caaruvichà" y que él solo consigue. Lleva un bastón de oro en la mano y en la cabeza un alado sombrero campesino de paja como única vestimenta. Es el Genio lunar, dueño y señor de árboles y abejas que se anuncia mediante un misterioso y sugestivo silbido en medio de la quietud de la siesta, con el que pone en sobreaviso a sus amigos cuando se presenta algún peligro. El Yasì Yaterè, encarnación del Amor, de la Belleza y del instinto de conservación de lo útil y lo bello, según lo concibiera el lírico espíritu guaranì. Cuando rapta criaturas (niños pequeños), se cuenta que los abandona en la selva, desnuditos, muchas veces arriba de un árbol; y esos niños se quedan mudos y loquitos; a veces no se los encuentra más. Es guardián de los yerbatales. La gente le pone monedas en cualquier parte, él se las lleva; también le dejan tabaco, que el fuma, y golosinas que le gustan mucho. En algunos lados suelen llamarlo "pomberito", diferenciándolo del "pombero" que sale de noche y en negro y peludo; a estos dos ultimo personajes se les asigna un cierto tufillo homosexual, ya que solo se dejan ver cuando sus compañeros son solteros, y una vez casados los molesta para provocar su separación.



(50) NOTA ACLARATORIA:
"Solo a través del conocimiento profundo se puede sentir adherencia por algo".


ETNOLOGÌA DE PRODUCTOS GASTRONÒMICOS

Las carnes de vaca, yegua, puerco, oveja, cabra, conejo, y gallina, fueron introducidas a América por europeos, en el siglo XV y XVI, siendo utilizadas en su gran mayoría por indígenas a partir del siglo XVIII; anteriormente en Sudamérica se consumían las carnes salvajes de: guanaco, ñandú, venado, liebres, pecarì, chancho salvaje, yacarè, u otros pequeños animales y aves, como patos, pavos, perdices, y palomas; la carne de llama (ovejas de la tierra) no era consumida muy frecuentemente, salvo en actos rituales, se criaba este animal, domesticado, para carga, y para la obtención de lana, con la cual se fabricaban telas. La riqueza hiticola, es muy grande en toda Sudamérica, con infinita variedad de peces de agua dulce y salada, destacándose el "dorado" y el "pejerrey" (en el sur Argentino fueron descubiertos depósitos de valvas de mejillones, generalmente de Mytilus chilensis y Mytilus magallanicus, y no hay dudas de que se trataba de verdaderos Kjökkenmöddings o amontonamientos de restos de cocina dejados por la mano del hombre 10.000 años a.C.).
Antes del siglo XVI los nativos contaban con el maíz y quinua, como cereales; siendo introducido después el trigo, centeno, y otros cereales, por los españoles; cave aclarar que el arroz de cultivo también fue introducido en el siglo XVI, pero que ya se conocía en estado salvaje, y como elemento de recolección de algunas tribus del norte (zonas selváticas), nunca pudo ser cultivado. También se recolectaban y cultivaban: maní, poroto, zapallo, calabaza, papa (se conocen más de cien variedades), batata, y mandioca (unas cincuenta variedades); los europeos ingresan las demás leguminosas y verduras, e incorporan paulatinamente las nativas. Los nativos conocen o reconocen al rededor de 16 tipos distintos de miel -de abejas- salvaje, que diferencian perfectamente, por sabor y especies que lo producen. Como frutas y verduras nativas, antes del siglo XVI, se encuentran: cacao, yerba mate, fruta de la pasión, guarucuyà, piña (anana), algarroba, frutilla, higo de tuna, tomate, ají y morrón, palta (aguacate, o avocado), carambola, coco, pindò, guambè, papaya, banana (presente en América, pero se supone que ingresada desde África). Los europeos traen con ellos (destacándose los jardineros y botánicos ingleses, que aclimatan diversas especies foráneas) olivos, sandia, melón, ciruela, durazno (que gracias a su enorme adaptación, se utiliza también su madera como leña para hacer fuego), caqui, dátiles, mango (desde la India), vid, naranja, limón, mandarina, kinoto, pomelo, granada, granadilla, manzana, higo, membrillo, cereza, pera, damasco; cebolla, ajo, lechuga, acelga, pepino, ajo porro, cebolla de verdeo, nabos, habas, lentejas, arvejas, chauchas, zanahorias, remolacha, coliflor, repollo, y berenjena.


TÈCNICAS CULINARIAS:
Antes del siglo XVI, en América ya se conocían las técnicas: freír, tostar, asar, hervir, guisar, cocer en caldos, fabricar harinas, fermentar bebidas alcohólicas, conservar alimentos ahumados o secos al sol. A partir del siglo XVI, se introducen técnicas perfeccionadas de hornear, y elaboración artesanal de: sub-productos derivados de la leche, y conservas dulces y saladas.


COMIDAS TIPICAS GUARANIES Y PARAGUAYAS:

Anterior al siglo XVI: guiso hykue (jugoso) con arroz / Iukysy-andaì aky, o caldo andaì-aky / Ioparà / Saporo / So`o-isopy / Chipa asador / Mbaipy / Mbaipy avatiky / Payaguay mascada / Caldo de pescado / Caldo aba / Soyo / Chicharon / Mandi`ò chyryry / asado de carnes rojas, aves, pescado y yacarè / (único condimento: pimentón silvestre, azafrán del país, y la poca sal que podían extraer de algunas salinas naturales o de las cenizas de una planta. No echaban sal en la olla, sacaban su guisado cada uno en su plato, van comiendo y mojando en sal al modo que nosotros hacemos con la salsa...) / Caì ladrillo / Mbejù / Harina de maíz con miel / Manduvì (tortas de maní) / bebida: Ka`u`y o chicha.
Después del siglo XVI: Sopa paraguaya / Chipá guazú / Butifarra / Chicharrón trenzado / Pastel mandi`ò / cabeza de vaca enterrada / sopa de pescado / puchero / empanadas / guiso sa`ì / Chipa Vale / Picadito o picadillo de carne / Mbaipy cuajada / Tortillitas / asado a la olla / Bife cogua / Bife a la marinera / Bife a la plancha / Carbonada criolla / Croquetas de carne o pescado / Guiso de mondongo / Milanesas de mondongo, carne o pescado / Chorizo besito / Asadito.
La cocina guaranì no es condimentada, salvo por el pimiento. Con el mestizaje se incorpora el uso de la pimienta blanca, y el orégano; un uso indiscriminado del comino -llega a ser fatal-, y se incorporan como condimentos: la cebolla, locote, ajo, y mucho jugo de limón o vinagre; se agregaron el perejil y el curatù (culantro o cilantro). Fuera de estos platos coexisten todos los llamados "internacionales", pero el individuo tipo, prototipo del paraguayo, se abstiene de probar, salvo las pastas, a las cuales es muy adepto, como de todo tipo de dulces.


MESTIZAJE CULTURAL, RELIGIOSO, COSMOVISIÒN:

Los nativos se encuentran más relacionados con la tierra y la naturaleza; conciben al mundo desde una cosmovisión de creencias profundas que lo ligan con el universo, y a partir de ellas se relaciona con el entorno. El mestizaje que se produce con los europeos, sobre todo españoles, provoca una cultura folk (folklore) donde podemos advertir en el acervo popular, afianzado en la tradición, se pueden rastrear supervivencias celtìbericas y caudalosa herencia romana; algunos rasgos visigóticos; influencia judía y un fuerte estrato árabe, el cual a su vez resume, no sólo influjo oriental, en términos generales, sino también helénico; en efecto, lo griego llega a las costas mediterráneas no sólo directamente, gracias a las colonias, sino también por vía indirecta, incorporando a la cultura latina e infiltrado en la corriente musulmana, conquistadora de centros helenizados, como Alejandría.
Esta perspectiva, desde luego que muy abocetada, permite partir de una visión de conjunto que muestre la evidencia de la complejidad de los procesos que, en distinta medida, actuaron en la formación del folklore americano y particularmente en la región de lo que fue el dilatado virreinato del Río del la Plata. En su seno se entabló el dialogo, a veces comprensivo, a veces dramático, entre la ciudad y el campo, entre el "superestrato" urbano, de cuño europeo y el "folk", el pueblo campesino, diseminado en vastos y diversìsimos ámbitos de esta inconmensurable América. -Agusto Raúl Cortazar. "Contactos culturales hispano-americanos"-


ANTROPOLOGÌA:
América comenzó a ser poblada por el Homo sapiens al rededor de 30.000 a 40.000 años a.C.; llamémosle a este ingreso inicial: "Corriente poblacional"; sobre lo cual existen diversas teorías: 1) Paúl Rivet (estudios entre 1943 y 1966) propone el ingreso: a) por el estrecho de Bering, de "Nomades" y "Esquimales"; b) por el Océano Pacífico de "Australoires" y "Malayo-Polinesios". 2) Georges Montandon (1933) propone el ingreso por vía transpacífica de Malayo-Polinesios" transportando "Australoides" en calidad de esclavos (utilizando como punto intermedio la Isla de Pascua). 3) Mendes Correa (1925) propone el ingreso de "Australo-Tasmanoides" que se trasladaron a través de la Antártica y penetraron por el sur. 4) Thor Heyerdhal (1947) plantea la llegada a través del Pacífico (teoría "Balsa Kontiki") desde la Polinesia. 5) Brian Fagan (1988) propone el ingreso por el estrecho de Bering como la única ruta "lógica".
Existen evidencias del arribo de Vikingos (siglo IX, X) a tierras del norte de América; se cree que pudieron bajar más hacia el Caribe, y desde allí, tomando contacto con los "caribes" ingresar a América del Sur (en 1972, el arqueólogo francés Jacques Mahieu, encontró curiosas inscripciones en piedra que parecían tener origen escandinavo. Algunas resultaron ser idénticas a escrituras y cruces celtas del siglo X -Cerro del Mba-racayù, Ciudad de Villa Rica; y Parque Nacional Cerro Corà, cerca de la ciudad de Pedro Juan Caballero, en Paraguay).
En el siglo XV y XVI se produce la primer "Corriente -de ingreso- Cultural" externa, con un gran choque cultural y posterior mestizaje, a cargo de europeos; que fundaron colonias: españolas, portuguesas, inglesas, y francesas.
Lo cierto es que en Argentina, para el siglo XVI, antes de la llegada de los europeos, existían 22 ètnias diferenciadas (dentro de cada una varias tribus, con miles de individuos cada una), pertenecientes a 6 tipos raciales distintos (Fuegidos, Patagonidos, Huàrpidos, Lànguidos, Andinos, y Brasìlidos).
En el siglo XVII (1850-1920) se produce la segunda "Corriente Cultural", con ingreso de europeos y algunos asiáticos, que escapaban al hambre en Europa (conjuntamente dentro del país se produce un avance de europeos, sobre los territorios ocupados por nativos, provocando su repliegue y hacinamiento en zonas aisladas).
En el siglo XX (1920-1950) se produce la tercera "Corriente Cultural", que responde al periodo post-guerra, después de la primer y segunda guerra mundial; arrastrando un sin número de refugiados de toda Europa y Asia, a las costas Americanas.
En (1950-1975) se produce la cuarta "Corriente Cultural", respondiendo al resabios económico-social de las guerras, trayendo gran cantidad de emigrantes europeos y asiáticos.
Conjuntamente se producen corrientes migratorias dentro del territorio, trasladándose gran cantidad de habitantes del interior del país hacia la Capital, y habitantes de países vecinos al territorio argentino.
En (1975-1984) Se instala en el país un Dictadura Militar, que produce un enorme genocidio, y vaciamiento generacional, con una inmigración de muchos individuos, como exiliados políticos. Durante esos años solo un grupo de mujeres (no más de veinte) enfrentaron el poder de los militares, pidiendo que les devuelvan a sus hijos (secuestrados), "Las locas de la Plaza de Mayo", pedían por la vida, mientras el país en pleno festejaba el triunfo en el mundial de football de 1978, y pensaban: "si se los llevaron, por algo será...". Y los militares mataban a más de 20.000 personas entre desaparecidos y la guerra de Malvinas; se desmantelaba sistemáticamente la industria nacional, y se endeudaba irremediablemente al país.
En (1984-1999) se produce la quinta, y más reciente "Corriente Cultural" producto de conflictos territoriales y estallidos poblacionales, traen familias completas de asiáticos y europeos del este.
Siglo XXI (1999-2002) Los argentinos buscan escapar del hambre y la miseria hacia otros países con mejores oportunidades; producto de la explotación indiscriminada de los recursos naturales y su no distribución equitativa; la mala administración interna; y el fracaso político-económico, que no puede responder al acoso de interés económicos internacionales, de las grandes potencias; produciendo una fractura económica-social que conlleva a un inevitable desequilibrio socio-cultural; de la cual solo se podrá salir adelante reconociendo los errores del pasado y provocando cambios drásticos en la estructura política de clases dirigentes anquilosadas en el poder, que responden a valores puramente personales; porque no existe el "Estado de derecho" si no se beneficia y promueve el bienestar del los individuos que lo componen.



Norberto E. Petryk, chef escritor e investigador

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